El artículo de National Geographic España*, del 11 de agosto de 2026, titulado: «El mito de la multitarea imposible se desmorona: la ciencia revela cómo tu cerebro sí puede hacer varias cosas a la vez», es el que nos ha impulsado a hacer esta reflexión.
En el artículo se hace referencia a un estudio realizado por investigadores del Centro Médico de la Universidad de Georgetown, que usaron «(…) técnicas de resonancia magnética funcional (fMRI) y electroencefalograma (EEG) con el objetivo de monitorizar la actividad cerebral de once participantes. A lo largo de varias semanas, los voluntarios completaron más de 30.000 desafíos de clasificación visual mientras los científicos registraban los cambios estructurales producidos en sus redes neuronales antes y después del proceso.»
Al final del artículo se dice: «Aunque se trata de una investigación a pequeña escala que requerirá análisis posteriores con muestras más amplias, sus conclusiones abren vías prometedoras para comprender conductas compulsivas o desarrollar inteligencia artificial. «Lo que mostramos es que los circuitos realmente cambian para que el cerebro pueda hacer dos cosas a la vez«, concluyó Maximilian Riesenhuber al certificar que este fenómeno representa una multitarea auténtica.»
Y nos preguntamos: ¿el hecho de que se pueda hacer significa que se deba hacer?
Hay estudios, como el de la Universidad de Houston**, que demuestran los costes emocionales en las personas trabajadoras: «(…) “Las personas que realizaban varias tareas a la vez parecían estar significativamente más tristes que las que no. Curiosamente, en este grupo, la tristeza tendía a mezclarse con un toque de miedo”, afirmó Pavlidis. “La multitarea impone una carga mental considerable y se asocia con un mayor estrés, lo que parece desencadenar la tristeza manifestada. La aparición simultánea del miedo resulta intrigante y probablemente se deba a la anticipación subconsciente de la próxima interrupción”, añadió. Dado que la multitarea es una práctica generalizada, la manifestación de estas emociones negativas puede persistir durante toda la jornada laboral para muchas personas. Es este carácter omnipresente, continuo y persistente del fenómeno lo que lo convierte en un peligroso factor de malestar, enfatizaron los investigadores.»
Y sólo hay que mirar a nuestro alrededor para comprobar el impacto de esa sobrecarga y esas emociones (que, por supuesto, se suman a todas las demás emociones de nuestro día a día). Por eso queremos hacer la reflexión: aunque se pueda, ¿se debe?
Sabemos de las consecuencias de la sobrecarga cognitiva: la productividad se reduce, se ralentizan los procesos creativos, con lo que la calidad del trabajo disminuye (se producen más errores, es más fácil pasar por alto detalles). Además, al intentar seguir el ritmo de diferentes tareas y sus exigencias, aumenta el estrés, lo que puede llevar al agotamiento físico y emocional (Síndrome de Burnout), y por último, puede conducir al deterioro de la función cognitiva (afectando a la memoria y a la atención). Por todo ello, el impacto negativo en la salud mental es innegable, pudiendo generar sentimientos de frustración, inadecuación y ansiedad, sobre todo cuando las tareas no se completan a un alto nivel o se incumplen los plazos. Esto puede erosionar la satisfacción laboral y contribuir a crear un entorno de trabajo negativo.
Por todo ello, las organizaciones pueden fomentar un entorno de trabajo más saludable y productivo adoptando estrategias que ayuden a la concentración y minimicen la multitarea innecesaria.
La lista es muy conocida, pero te la dejamos aquí: fomentar el uso de herramientas de gestión de tareas, fomentar las pausas activas, facilitar cursos sobre gestión del tiempo y del estrés (técnicas para priorizar y/o delegar tareas, para distribuir el tiempo, mindfulness, gestión emocional, etc), fomentar la desconexión digital, son, junto con la formación sobre la importancia de todo ello de la línea de mando, algunas de las cosas que se pueden proponer.
Y, cuando la multitarea sea inevitable, intentar emparejar una tarea cognitivamente exigente con otra más sencilla, evitando intentar gestionar dos tareas complejas simultáneamente puede ser una medida que ayude en esos momentos.
Desde BSL Bienestar y Salud Laboral os invitamos a reflexionar, cada cierto tiempo, sobre si estamos realizando esta práctica o no, y si se puede hacer de otra manera. Puede ayudarnos a desgastarnos menos y a ser más productiv@s, teniendo menor coste individual, y por tanto, menor coste organizacional.
* Artículo: https://www.nationalgeographic.com.es/ciencia/mito-multitarea-imposible-se-derrumba-ciencia-revela-como-tu-cerebro-si-puede-hacer-varias-cosas-a-vez_29038
**Estudio Universidad Houston: https://www.uh.edu/news-events/stories/2020/may-2020/05112020-multitasking-in-workplace-and-negative-emotions.php